Por Agustín Cano
Entre mates y magdalena, con mi querida amiga la “changa”, nos metimos en un mar de recuerdos y vivencias. Nuestras mentes nos llevaron rápido hacia el terreno.
Que difícil se hace trabajar a distancia, y más todavía, no teniendo un compañero (físicamente) al lado tuyo. Fueron incontables las discusiones que tuvimos en el Kraal para ver como podíamos hacer que todo nos pudiéramos sentir cerca, y la mejor manera que encontramos de hacerlo es la comunicación vía mail. Más allá de todo lo que puedan hacer, uno se tiene que dar cuenta de que los tiempos son diferentes, que lo que uno puede dar no es igual y hay que tener bien en claro cuales son las prioridades. Yo, rover extranjero, me pregunto: ¿sirve ser rover extranjero? ¿Puedo aportar cosas a la rama? ¿soy un estorbo para aquellos que están en Bahía?. A mas de una pregunta no tengo respuesta, pero de algo que estoy totalmente seguro es que si quiero y hay ganas, vale la pena intentarlo y sin lugar a duda, ese sábado que esté allá, el mate no va a faltar.
A pesar de que resigne festejos, amigos, domingo lejos de mi familia; sé que cuando levantemos las copas para brindar, todos vamos a ser uno y nada ni nadie nos va a poder sacar ese cosquilleo de la panza al ver esa familia tan grande unida.
Gracias vida por dejarme ser scout, no te voy a traicionar.
Agustín E. Cano.
Tandil.

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