Por Patricia Gastaldi
Nació en Bahía Blanca, el 27 de Noviembre de 1.951. Hijo de Gregorio y de Consuelo, fue el menor de cuatro hermanos: Víctor, Inés, Lucía y Horacio. Se crió en un hogar con profundas convicciones morales y religiosas, cuya cabeza fue la madre, ya que el padre falleció teniendo Horacio apenas 2 años.
Estudió en el Colegio Nacional hasta 3°año y luego siguió sus estudios en la Escuela de Agricultura y Ganadería, en donde se recibió de perito agrónomo.
Eligió una carrera universitaria para seguir sus estudios, geología, que tuvo que dejar para cumplir con el Servicio Militar. Una vez finalizado, comenzó la carrera de Trabajo Social, la que cursaba cuando fue secuestrado.
Desde muy chico, participó de la vida de la Iglesia, insertándose en la Comunidad de la Pequeña Obra, desde donde ingresó a las filas de la USCA (Unión Scout Católicos Argentinos) allí trabajó muy intensamente , hizo toda la carrera scout y participó activamente de la vida de la Comunidad, allí creó vínculos afectivos muy fuertes , con amigos que mantendría para siempre ; al promediar los 20 años se incorporó a la Juventud Universitaria Católica , en donde continuó su militancia dentro de la Iglesia.
En lo laboral, se desempeñaba como miembro del equipo de trabajo del Hogar del Adolescente de esta ciudad.
Sus fuertes convicciones de justicia, igualdad, dignidad y libertad, lo llevaron a comprometerse en la militancia desde la Iglesia y desde el ámbito político, allí como miembro activo de la Juventud Peronista, organización a la que pertenecía cuando fue secuestrado. Su trabajo militante fue muy intenso, con gran vocación y compromiso con su proyecto político y con los más pobres.
El 27 de Diciembre de 1.974 se casó con Patricia Gastaldi y tuvo dos hijos: Mariano (fallecido) y Matías Horacio, hoy de 34 años. Tiene un nieto Benicio, hijo de Matías y Florencia, de 2 años y medio.
El día 2 de Octubre de 1.976, en horas de la madrugada, fue secuestrado de su casa, en la calle Brown y Donado y aún hoy continúa desaparecido. Sabemos que fue secuestrado por la Marina, pero nunca más supimos de él, como de otros tantos compañeros, que los genocidas se ocuparon de ocultar su destino final.
Si tengo que contarles algo de la personalidad de Horacio, más allá de lo dicho, no me equivoco si pongo el acento en tres de sus virtudes: su nobleza, su solidaridad y su desapego a las cosas materiales, además de su gusto por la música (tocaba muy bien la guitarra y cantaba hermoso) y la lectura. El tótem con que lo bautizaron en el grupo scout dice mucho: “ALONDRA NOBLE”.
En el hogar que formamos con Horacio (de muy corto tiempo, apenas casi dos años) había cosas que se vivían con mucha fuerza: la casa estaba abierta para todo el que lo necesitara o amigo que “pasara por allí´”, no había horario, ni restricción alguna para eso, aún en desmedro de la vida de pareja. Recuerdo tardes de domingo, en que los chicos que vivían en el Hogar del Adolescente venían a casa a que Horacio les enseñara a tocar la guitarra y a cantar.
En relación a su actitud de vida frente a lo material, les cuento que los dos éramos empleados, con sueldos que nos alcanzaban para vivir, pero de los que no sobraba nada. Horacio siempre me decía;” quedémonos con lo mínimo para vivir y donemos el resto, que siempre hay alguien que lo necesita”. No era fácil seguirlo en estas convicciones, pero hice lo posible.
En casa vivieron muchos compañeros que lo necesitaron, con la solidaridad de Horacio “había espacio para todos”.
Hoy pienso en todo lo que nos dejó en su paso por la vida: su hijo Matías, su nieto Benicio, su nobleza ,su lealtad, su gusto por la música, la guitarra y los libros y su testimonio de lucha, de compromiso y de entrega.
Este compromiso en la lucha por un país más justo, esta lealtad a sus convicciones y esta entrega por un Causa , no fueron en vano, abrieron un camino que hoy seguimos recorriendo, con la certeza que vamos avanzando en la construcción de ese país por el que Horacio y los 30 mil, dieron sus vidas.
Patricia Gastaldi
Setiembre de 2011
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