Por Comisión Memoria del ESAPI L
La Comisión formada para la conmemoración de los 50 años del grupo scout tiene la intención de recordar, distinguir y hacer propias las luchas de nuestros hermanos compañeros de vida, unidos en el scoutismo.
Tenerlos en la memoria no basta. Ellos tienen una presencia activa en quienes los conocieron, y entendemos que es necesario que las generaciones presentes y futuras sepan quiénes son y quiénes fueron, y por qué fueron desaparecidos o asesinados por la última dictadura militar.
Estos compañeros son una parte importante de la historia de nuestra comunidad. Fueron coherentes con sus aprendizajes y también con sus enseñanzas, y estaban convencidos de la necesidad de un mayor compromiso con esta sociedad. Ante el resurgir de nuevas formas políticas, en su momento, era lógico el mayor compromiso de quienes pensaban en un mundo mejor.
Es verdad que no podría afirmarse que a Horacio, Eduardo, Eli y María Clara los torturaron y los mataron porque eran scouts, ni siquiera porque eran cristianos. Pero en el grupo y en la comunidad ellos aprendieron a compartir la olla y el pan, a trabajar juntos por un objetivo común, a servir al otro, a combatir la injusticia y a promover la igualdad.
Ellos no buscaron la muerte, porque amaban profundamente la vida. Como seres sensibles, entendieron, en un determinado contexto histórico, que el compromiso social y político era una exigencia que surgía de su fe, de esa experiencia y de esas intuiciones básicas aprendidas y vividas en comunidad. Su ser cristiano estuvo sin ninguna duda –nos consta- en la base de ese compromiso.
Y fueron parte de nuestro grupo, que no siempre pudo, no supo o quiso acompañarlos, y que muchas veces no los entendió, no les creyó y los negó más de tres veces.
Generar esta presencia es traerlos a lo que tanto les gustaba, la comunidad scout, el jugar, el militar, el comprometerse por el otro, luchar codo a codo con el sufriente, con el herido, con el lastimado, con los que menos poseen, y tratar de construir una sociedad mejor, más justa, sin hambre, sin pobreza, esta sociedad del “hombre nuevo”. De allí la necesidad de actualizar esta historia compartida, para que sea comprendida y revitalizada por todos.
Traerlos al presente, reconocerlos como “nuestros”, de manera pública, es hacernos cargo de nuestra historia como comunidad y también implica reclamar justicia, y cárcel a todos los genocidas y sus cómplices.
Ese compromiso fue activo en su momento y también lo es ahora, porque sus huellas están en el Grupo: si podemos hablar hoy de la lucha amorosa y del espíritu de nuestros compañeros, es porque todavía, de alguna manera, lo continuamos.
Sus pasos no fueron en vano, sus huellas y espíritu nos iluminan siempre que nos vamos de campamento o practicamos lo que intentamos desde chicos en la comunidad guia-scout de la Peque: aprender a saludar y a agradecer, a estar bien despiertos y concientes de la dignidad tanto propia como la del hermano, a que se puede andar solo con lo puesto y sintiéndonos hermanos de todos y a trabajar por un mundo en que todos tengan posibilidades de crecer con amor y paz.
Es por lo expresado que desde esta comisión nos proponemos traer al presente a nuestros compañeros desaparecidos no sólo con la intención de hacer memoria, sino con la pretensión de construir colectivamente y comunitariamente un presente a partir de nuestra historia.
Comisión Memoria y Verdad, ESAPI L
Junio de 2011
Junio de 2011
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